Síntomas del estrés

Los artículos anteriores te han permitido deducir que el estrés ejerce una gran influencia en tu vida. Del estrés surgen diferentes síntomas del estrés que empiezan a hacerse visibles. Estos síntomas del estrés pueden intensificarse a medida que tú vas experimentando cada vez más estrés.

Para que puedas tomar conciencia de cuál es tu nivel de estrés y para poder reconocer a tiempo el estrés, puedes consultar aquí los síntomas del estrés. Estos síntomas del estrés se dividen en 3 categorías principales: síntomas físicos del estrés, síntomas psíquicos del estrés y síntomas cognitivos del estrés.

Síntomas físicos del estrés

Cansancio permanente

Cuando padecemos de estrés y diferentes síntomas del estrés, es muy posible que nos encontremos permanentemente cansados. Incluso tratando de reponernos un poco, seguimos estando cansados. El estrés permanente agota considerablemente tanto el cuerpo como la mente, y esto puede dar lugar a que necesitemos mucho descanso. De este modo, para poder reducir los diferentes síntomas del estrés, vamos a necesitar dormir mucho más de lo habitual. Sin embargo, otro síntoma del estrés es una mayor dificultad para conciliar el sueño, que tiene como resultado que durmamos menos.

Mayor riesgo de dolores y de enfermedades

El estrés agota tu cuerpo. Debido a este agotamiento prolongado, puedes llegar a ser más propenso a otras enfermedades, así como al dolor. El estrés debilita tu sistema inmunitario y como resultado de ello puedes caer enfermo con más facilidad. Por lo tanto, a consecuencia de los síntomas del estrés, te vuelves más frágil. Con frecuencia, y debido a ese agotamiento constante de tu cuerpo, también puedes padecer dolores de cabeza o de estómago.

Trastornos del sueño

El estrés te mantiene en activo de manera permanente. No sólo consigue que tu cuerpo esté en constante estado de alerta, sino que los síntomas del estrés también van a tener como consecuencia que este estrés afecte a tu mente. Te va a resultar más difícil serenar tus pensamientos. De ahí que a causa de los síntomas del estrés, tanto tu cuerpo como tu mente se van a acelerar, y esto puede dar lugar a trastornos del sueño. Por trastornos del sueño nos referimos tanto a los problemas para conciliar el sueño como a los problemas de somnolencia.

Trastornos de la alimentación

Cuando sufres de diferentes síntomas del estrés, es muy posible que con frecuencia tengas dolores de estomago o la sensación de tener un nudo en el estomago. De ahí que tu cuerpo empiece a reaccionar a estos síntomas del estrés generando cierta sensibilidad. Esto puede tener como consecuencia el que empieces a comer menos, ya que comer deja de ser algo agradable debido a la sensibilidad de tu estomago. Por otra parte, los síntomas del estrés también llegan a afectar a la digestión de lo que comes. Es muy posible que por causa de los síntomas del estrés ya no puedas digerir con la misma facilidad que antes los alimentos que ingieres.

Palpitaciones cardíacas

Al igual que ocurre en el momento de la reacción inicial al estrés, por lo general sufrimos palpitaciones cardíacas. En efecto, la reacción química del estrés da lugar a una aceleración del ritmo cardíaco, y en los casos de estrés persistente esto puede dar lugar a palpitaciones cardíacas. De ahí que debido a que tu mente se encuentra en un estado de alerta permanente, tu cuerpo también va a estar constantemente preparado para cualquier peligro. Además de las palpitaciones cardíacas, los músculos tensos y las pupilas dilatadas también son algunas de las consecuencias de la reacción química del estrés.

Adicciones

Suele ocurrir a menudo que las personas que sufren diferentes síntomas del estrés intenten liberar la presión a través de algún tipo de adicción. Por ejemplo, fumando un cigarrillo podemos tener la sensación de escapar al estrés o de hacer que disminuya el nivel de estrés. Pero en algunos casos, las personas van aún más lejos e intentan probar otras sustancias que acaban generando una dependencia, como lo son la marihuana, las drogas o el alcohol, con la esperanza de aliviar los síntomas del estrés y los pensamientos. Lo contrario no es menos cierto: con frecuencia estas adicciones pueden provocar aún más estrés.

Síntomas psíquicos del estrés

Sensación de tensión permanente

Debido a la reacción química del estrés, tanto tu cuerpo como tu mente se encuentran bajo tensión durante mucho tiempo. Si sufres más a menudo los síntomas del estrés, es probable que experimentes una atmósfera de tensión constante. Ya no puedes encontrar un momento de descanso, y esto a su vez te agota aún más. Por desgracia, los síntomas del estrés también tienen como consecuencia el que te sientas tenso cuando llega el momento de ir a dormir, de tal forma que el cansancio se acumula. Además, al tener la mente siempre ocupada, resulta complicado poder encontrar descanso psíquico. Estamos pensando constantemente y así agotamos nuestra mente. Al cabo de un tiempo, esto puede acarrear consecuencias sin precedentes como lo puede ser el burnout.

Irritabilidad o irascibilidad

Si estás sobrecargado de trabajo, suele ser difícil mantener la calma y reaccionar amablemente. Cuando el estrés y los síntomas del estrés alcanzan su punto álgido, puede incluso llegar a ocurrir que le levantes la voz a tus seres queridos, y esto se debe a que ya no sabes cómo afrontar la situación. En muchos de los casos, la irritabilidad la provoca una pregunta o una conversación que te obliga a tener que pensar. Algo tan sencillo como «¿Qué tal te ha ido el día?» puede estar fuera de lugar porque entonces tienes que ponerte a pensar y dar una respuesta.

Llorar y/o estar deprimido

Teniendo en cuenta que las personas que sufren constantemente algunos síntomas del estrés a menudo ya no saben muy bien qué hacer o se sienten desgraciados por culpa del estrés permanente, suelen llorar con frecuencia. Debido al agotamiento permanente, puede ocurrir que estas personas se vuelvan deprimidas. En los casos extremos de estrés prolongado, y en consecuencia del agotamiento, incluso podemos llegar a desarrollar una depresión.

Apreciar menos o no apreciar la vida

Como resultado del agotamiento y de eventuales crisis de llanto, puede llegar a ocurrir que perdamos el placer de vivir. Estamos sometidos a un estrés permanente y, cuando tenemos un rato libre, preferimos estar solos y no hacer nada. Sin embargo, en muchos de los casos, nuestra mente no podrá encontrar descanso alguno y seguirá reflexionando. En estas situaciones, podemos pasar momentos difíciles con nuestros seres queridos porque estamos derrotados y de mal humor. Estamos todo el tiempo intentando encontrar algo de descanso o llevar a cabo enérgicamente actividades agradables, pero lo más probable es que en poco tiempo el estrés y los síntomas del estrés exijan lo mejor de ti mismo.

Menos autoestima

Cuando padecemos de estrés y algunos de los síntomas del estrés, suele ocurrir que las personas desarrollen una gran falta de autoestima. Debido a que estamos bajo estrés permanente, encontramos dificultades para hacer nuestro trabajo. Al no ser capaces de hacer frente a semejante carga de trabajo como solíamos poder hacer antes, esto puede generar un sentimiento de impotencia. Por otra parte, debido a que las frustraciones se van acumulando y ya no somos capaces de mantener la calma, podemos también tener discusiones con más frecuencia. Por lo tanto, el estrés continuado y los síntomas del estrés también pueden empezar a afectar a tus relaciones. Todo esto puede a su vez, transcurrido poco tiempo, dar origen al sentimiento de “que no valemos nada”.

Aislamiento social

Ya no te quedan fuerzas para llevar a cabo enérgicamente ninguna actividad porque el estrés y los síntomas del estrés te exigen lo mejor de ti. Es muy posible que prefieras estar solo cuando ya no estás en el trabajo. El aislamiento social suele surgir cuando el estrés es excesivo y puede dar origen a una agravación del sentimiento pesimista que experimentamos.

Síntomas cognitivos del estrés

Los errores aumentan mientras que el nivel de rendimiento disminuye

Al cabo de cierto tiempo, vas a poder notar que los síntomas del estrés te van a exigir lo mejor de ti, y que por lo tanto vas a empezar a cometer más errores. Debido a que la preocupación por el estrés es constante, llegas a estar tan agotado que ya no eres capaz de emprender tantas actividades como solías poder hacer antes y que además cometes más errores en tu trabajo. Sin duda esto no va a hacer ningún bien a la imagen que tienes de ti mismo, a tu autoestima, por lo que se va a empezar a formar un círculo vicioso de los síntomas del estrés.

Problemas de concentración

Debido a que estás constantemente pensando en el estrés, a menudo resulta difícil poder pensar en otra cosa. Lo cierto es que estás preocupado por todo lo que te queda todavía por hacer y eso te desanima. A causa de estos pensamientos, a menudo ya no puedes concentrarte expresamente en lo que estás haciendo. Además, el agotamiento también va a hacer que estés menos concentrado en lo que haces.

Problemas de memoria

Además de los problemas de concentración, cuando existe un estrés prolongado, también suele ser habitual sufrir problemas de memoria. A decir verdad, los síntomas del estrés tienen como consecuencia una producción excesiva de cortisol, dando lugar a una sobrecarga de ciertas regiones del cerebro y limitando así su receptividad. Esto puede eventualmente acarrear ciertos problemas cuando quieres recurrir a tu memoria.

Preocupación

Tanto el estrés como los síntomas del estrés pueden hacer que estés preocupado en situaciones de estrés excesivo. Tu cerebro y tu mente pueden quedar saturados, de ahí que a veces el encontrar una solución sea una tarea difícil. Si estás pensando constantemente en el mismo problema y no puedes encontrar una solución, esto es lo que se denomina la preocupación. La preocupación está estrechamente vinculada a diferentes síntomas del estrés, y los síntomas del estrés se agravan recíprocamente.

Indecisión

Tu autoestima afectada por los diferentes síntomas del estrés que experimentas y debido a que está constantemente preocupado por los mismos problemas, también puede ocurrir que padezcas de indecisión. Ya no te atreves a tomar decisiones importantes y estás siempre dudando en cuánto a cuál es la mejor elección que se puede hacer.

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