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La depresión abarca mucho más que una simple melancolía o un sentimiento de depresión. Para permitir que descubras todos los síntomas de la depresión, hemos dedicado todo un artículo a entender más en profundidad los síntomas de la depresión. Puedes encontrar fácilmente en diferentes páginas de Internet cuáles son los síntomas reconocidos de la depresión, pero ¿qué abarcan? y ¿cómo debemos interpretarlos?

Para ofrecerte una perspectiva general de los síntomas de depresión, nos hemos basado en lo que establece el DSM (‘Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales’ del Inglés ‘Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders’), con el objetivo de describir los síntomas de la depresión. El DSM es una herramienta de ‘diagnóstico’ utilizada por las compañías de seguros Americanas para poder elaborar un ‘diagnóstico’ de depresión. Este manual también lo utilizan la mayoría de los psiquiatras para establecer un diagnóstico.

En este contexto, deseamos hacer hincapié en que un ‘diagnóstico’ de depresión ni puede ni debe influir en ningún caso en tu decisión de curarte. Si consideras que sólo padeces 4 síntomas mientras que el DSM determina que tienen que ser al menos 5, entonces es preciso no engañarse a sí mismo y ser consciente de que siempre se puede dar el paso hacia la curación. Puedes luchar contra tus trastornos, con o sin diagnóstico.

Este artículo detalla los síntomas psíquicos de la depresión así como los síntomas físicos de la depresión, con el objetivo de que tengas una idea clara de hasta qué punto cuerpo y mente están interrelacionados.

Síntomas psíquicos de la depresión

Irritabilidad o irascibilidad

Cuando lees el término ‘irritabilidad’, probablemente no te venga inmediatamente a la mente la depresión. Sin embargo, cuando se trata de depresión la irritabilidad suele aparecer a menudo. Empiezas a tener menos paciencia cuando algo no va como te gustaría que fuese, por lo que vas a reaccionar más rápido. Cuando se trata de depresión, puedes llegar a enfadarte por todo. Puedes enfadarte aunque no sea de forma racional. Por ejemplo, puede que te enfades por algo que ves en la televisión. Para hacer referencia a esta irritabilidad, también nos referimos a ella por los ‘sentimientos de descontento’ (‘Psychological Discomfort’). Entonces la irritación se acaba convirtiéndose en un hábito. Cuando esto sucede, existe una causa más profunda a esta irascibilidad, en concreto la depresión.

En muchos de los casos, las personas son irascibles porque tienen la sensación de que no hay lugar para ellos o que nadie presta atención a sus necesidades. A pesar de que pienses que ‘no vales nada’, aún sigues deseando que te presten atención y que te permitan participar. Si tienes el sentimiento de que no hay lugar para ti o que existe un desequilibrio entre la atención que se te presta y la que se les prestas a los demás, esto puede conducir a un comportamiento irascible.

Sentimiento de culpabilidad y la ansiedad

Es como si fuésemos siempre culpables de todo. Todo lo que no va bien en nuestra vida y en la de nuestros seres queridos es por nuestra culpa. A veces, piensas que esto no tiene nada que ver contigo, pero de una forma u otra, alguien de fuera o tu propia mente van a dejar en evidencia que no obstante sí es tu culpa.

Si estás deprimido, vas a estar continuamente sintiéndote culpable y con ansiedad. Al cabo de cierto tiempo, debido a que tienes el sentimiento de que tienes que estar constantemente prestando atención a lo que dices o haces, también vas a empezar a sufrir ansiedad. Si no estás controlando esto, vas a volver a cometer un error, del que te vas a sentir culpable una vez más.

Si estamos depresivos, nos es muy difícil relativizar las cosas y las críticas nos van a afectar mucho más de lo que deberían. ¿Es culpa tuya? No, porque puede que veas las críticas como una especie de cubo. Metafóricamente esto viene a decir que vas a recibir una crítica, y, cuando se tiene depresión, el recipiente ya está lleno, por lo que ya no se puede meter nada más en ese cubo. Por lo tanto, la depresión va a tener como consecuencia el que no puedas integrarte ni tampoco puedas admitir las nuevas críticas de la forma adecuada. En esta fase, es de utilidad elegir otra forma de luchar / otra ‘forma de hacerle frente’. La ‘forma de hacerle frente’ es la manera en la que abordas los sucesos que se presentan en tu vida para afrontarlos. La terapia puede ayudarte a este respecto.

Menos sentimientos / apatía

Si estás depresivo y sufres los consiguientes síntomas de la depresión, a menudo sueles sentirte apático. La apatía se traduce por la sensación de estar vacío. Es como si nos hubiésemos quedado sin emociones y que las cosas dejasen de afectarnos.

Es un sentimiento extraño ya que también has dejado de sentir cualquier tipo de felicidad. Es como si tus sentimientos estuviesen desconectados, dando así lugar a una sensación de enorme vacío.

Pensamientos negativos sobre uno mismo / gran falta de autoestima

Uno de los síntomas más significativos de la depresión es una gran falta de autoestima. Debido a que esa gran falta de autoestima no está a la altura de las circunstancias para que puedas asimilar más críticas, te va a ser muy difícil poder soportar las críticas y te vas a sentir irascible.

Cuando estás depresivo, tienes una larga lista de todas las cosas que te gustaría cambiar de ti mismo. Esta lista parece ser interminable, lo cual tampoco va a ayudar a que tengas una mayor autoestima.

Lo cierto es que a la mayoría de la gente le gustaría cambiar algún rasgo de sí mismos, pero cuando se sufre una depresión esto toma unas medidas desproporcionadas. Tanto es así que apenas si aún puedes decir algo positivo a propósito de ti mismo, pero sin embargo no te resulta nada difícil encontrar cualquier rasgo negativo. Sientes que no vales nada. Puedes, entre otras cosas, encontrarte feo, poco atractivo, estúpido, nada interesante, etc.

Incertidumbre

Has dejado de ser tú mismo, no te sientes bien, tienes una lista larga de tus defectos … esto no va a ayudar a que te sientas más seguro de ti mismo. Si estás depresivo, debido a que ya no sabes qué es lo que haces bien y qué es lo que haces mal, con frecuencia vas a necesitar confianza, seguridad. En ocasiones, esta necesidad de seguridad puede llegar a ser importante, hasta tal punto que la gente no sabe cómo responder a ello y eso te hace sentirte inseguro.

Se trata de un círculo vicioso al que no siempre resulta fácil hacer frente. Debido a que no estás seguro de tus propias decisiones, esa incertidumbre puede a su vez desencadenar unos sentimientos de culpa y de angustia.

Esta incertidumbre, combinada con otros síntomas de depresión, puede hacer que prefieras mantenerte al margen para poder pasar desapercibido frente a los demás. No quieres ser el centro de todas las miradas y a menudo prefieres que te ‘dejen en paz’.

Pensar que nada tiene sentido

Cuando sufres síntomas depresivos, tienes el sentimiento de que no vas a poder hacer nada al respecto. Crees que no eres lo suficientemente fuerte, por lo que tampoco vas a hacer nada para luchar contra esta situación. De ahí que tengas el sentimiento de que nada tiene sentido.

También puedes tener esa misma sensación en relación a ciertas cosas que ‘tienes que hacer’, como lo pueden ser por ejemplo trabajar, estudiar, o sencillamente lavarse los dientes … en muchas ocasiones ya no le ves ninguna necesidad por lo que no vas a llevar a cabo estas cosas con ganas. Llevar a cabo algo que no te parece agradable, o a lo que ya no le ves ningún sentido, no te hace feliz, y además esto va a sumir la depresión en un círculo vicioso.

A menudo llegas a pensar: ‘Qué importancia tiene todo esto, esto no tiene ningún sentido’. En consecuencia te vas a sentir débil y ya no tienes ganas de hacer nada.

Problemas de concentración

Cuando estás depresivo, a menudo vas a empezar a sufrir ciertos problemas de memoria y de concentración. Debido a que estás constantemente preocupándote por todo o al agotamiento de tu mente por tanto pensar en ‘lo que has hecho mal’, tu mente se va a quedar sin energía suficiente para poder concentrarse.

Podrás notar entre otras cosas que ya no puedes prestar tanta atención en clase o en el trabajo, y esto a su vez hace que cada vez lleve mucho más tiempo llevar a cabo las tareas o que empieces a cometer errores.

Seguir una conversación o llevar algo a cabo durante tu tiempo libre también puede llegar a ser algo difícil para ti. Debido a que tu mente está agotada, al cabo de cierto tiempo prácticamente todo lo que implica un esfuerzo cognitivo se vuelve algo complicado. Con el tiempo, teniendo en cuenta que estás muy cansado esto puede llegar a ser difícil.

Preocupación

Se trata de uno de los síntomas más significativos de la depresión, y a menudo hace que la depresión entre en un círculo vicioso del que es difícil salir. Cuando te sientes depresivo, lo más probable es que pases mucho tiempo pensando en qué has tenido la culpa, o qué es lo que podrías haber hecho mejor para así poder encontrar la manera de evitar esos ‘errores’. Con el tiempo, puedes empezar a pensar en cómo puedes abordar ciertas situaciones para poder evitar estos ‘errores’.

Esto no es todo. Cuando estás siempre preocupándote, debido a que tus pensamientos van demasiado deprisa, la mayoría de las veces no encuentras ninguna respuesta a estas preguntas. Estos pensamientos van tan deprisa que se escapan de los centros de resolución de tu cerebro por lo que no vas a poder encontrar ninguna solución. A su vez, al no poder encontrar solución, tu mente va a seguir pensando cada vez más y con más frecuencia, abriendo así las puertas a la preocupación constante.

Con el tiempo, ya no vas a poder hacer la diferencia entre tus distintos pensamientos y al final sólo te va a quedar el sentimiento de: ‘No voy a ser capaz de hacerlo’.

Demorar las decisiones

Cuando estás depresivo, con frecuencia aplazarás las decisiones que tengas que tomar, y esto es porque no te sientes capaz de tomar ninguna decisión. Los pensamientos ‘No voy a ser capaz de hacerlo’, ‘sólo cometo errores’, y ‘todo lo que sale mal es culpa mía’, van a tener como consecuencia el que ya no estés seguro de tus decisiones y por lo tanto vas a optar por aplazarlas.

Por otra parte, cuando se trata de una depresión, y porque vas a tener el sentimiento de que ‘no los vas a poder conseguir’, tampoco vas a tener realmente ganas de hacer nada en absoluto. Todas las situaciones van desembocar siempre al mismo punto: Te preocupas por lo que puedas haber hecho mal y en cómo podrías haberlo hecho mejor.

Pensar con lentitud

Cuando estás depresivo, tus ideas van con lentitud o parecen no avanzar en absoluto. Debido a tu sentimiento de apatía, con el tiempo vas a tener la sensación de que ya no puedes pensar en nada. Tu mente está saturada y esto no te lleva a ninguna parte. Sigues convencido de que todo es culpa tuya y que no puedes hacer nada bien, y al mismo tiempo, lo que te gustaría es poder dejar la mente en blanco.

Si ya has llegado hasta este punto, tu mente está agotada por tantas preocupaciones y te has quedado sin energía. Si alguien te pregunta en qué estás pensando, a menudo tu respuesta es ‘en nada’. Ya no quieres pensar en nada y de todas formas consideras que no sirve para nada.

Dudar sobre el sentido de la vida

Cuando se tiene una depresión, puedes haber perdido en parte las ganas de vivir, y esto es porque has dejado de creer en el sentido de ciertas cosas. Piensas: ‘De todos modos ya nada importa, mi vida es inútil’. Estos pensamientos pueden incluso a veces conducir a ciertas tendencias suicidas.

Síntomas físicos de la depresión

Dolores de cabeza y otras dolencias

Cuando uno ya lleva cierto tiempo sufriendo una depresión, a menudo empiezan a aparecer los dolores de cabeza. Cuando nos referimos a los diferentes síntomas de depresión, los dolores de cabeza casi siempre forman parte de ellos. Debido a que estás constantemente preocupado, al cabo de cierto tiempo los dolores de cabeza van a aparecer como un síntoma de la depresión. Como estás siempre preocupado, acabas agotando tu mente, hasta tal punto que ya no puedes pensar con claridad y empiezas a sufrir dolores de cabeza.

Los dolores de cabeza, e incluso las migrañas son un problema muy frecuente tanto en la gente joven como en los adultos. Los estudios al respecto indican que incluso las chicas en la etapa de la adolescencia que han desarrollado una depresión tienen más probabilidades de desarrollar también una migraña. Por lo tanto, nuestro cerebro es algo delicado y a menudo es el primero en sufrir las consecuencias de los síntomas de la depresión.

Además de la cabeza, ciertas dolencias o trastornos también se pueden manifestar en otras partes de nuestro cuerpo a consecuencia de los síntomas de la depresión. Entre otros podemos destacar las siguientes dolencias:

  • Sensación de presión en el pecho
  • Sensación de tener un peso en el corazón
  • Nudos en el estomago
  • Palpitaciones cardíacas o taquicardia
  • Hiperventilación

Trastornos del sueño

Cuando sufrimos ciertos síntomas de la depresión, podemos también observar que nuestro sueño ya no es tan reparador como lo solía ser antes. O tenemos problemas para conciliar el sueño, o nos despertamos con más frecuencia a lo largo de la noche. Estos dos síntomas también pueden presentarse al mismo tiempo. Muchas personas depresivas también sufren un impacto sobre sus ciclos del sueño, y esto es debido a que como están constantemente preocupados su organismo no puede llegar a encontrar reposo.

Los trastornos del sueño van a hacer que tus noches sean más cortas y van a darte la sensación de que nunca descansas lo suficiente. A lo mejor vas a intentar buscar una solución, pero a muchas personas esto al final les lleva a estar aún más preocupados. En este caso también podemos observar un círculo vicioso, ya que los trastornos del sueño pueden ser causa de preocupaciones y vice-versa. Algunas personas con trastorno del sueño también van a tener tendencia a quedarse en la cama porque se sienten muy cansadas. Y esto además puede conducir a otro síntoma de la depresión, en este caso el dejar de estar motivado para llevar cualquier cosa a cabo.

Trastornos de la alimentación

Los trastornos de la alimentación también figuran entre los síntomas más comunes de la depresión. Por trastornos de la alimentación entendemos tanto el hecho de comer demasiado como el hecho de no tener ganas de comer. Independientemente de cuál de estos dos trastornos es el que padeces, ninguno es saludable para tu equilibrio y además puede acarrear otros problemas.

Estos trastornos de la alimentación también pueden tener una influencia negativa sobre tu depresión. Si comes más, puede ocurrir que al cabo de cierto tiempo empieces a dejar de sentirte bien contigo mismo porque has ganado peso. Esto puede tener un efecto negativo sobre la imagen que puedas tener de ti mismo.

Cuando por estar depresivo empiezas a comer más, esto puede en un principio aportarte temporalmente algo de consuelo. Puede que incluso pienses que te sientes mejor. Sin embargo este sentimiento no va a durar mucho. Por lo tanto, comer más no es una solución para luchar contra los sentimientos de depresión. A la larga, esto sólo va a repercutir de forma negativa.

Tensión

Si tienes un sentimiento constante de estar en tensión, o que los demás están esperando siempre algo de ti, o que sufres estrés, esto también es un síntoma de la depresión. La razón por la cual se llega a sufrir tensión puede ser diferente de una persona a otra. En la mayoría de los casos, las personas que sufren depresión tienen la sensación de que ya no pueden cumplir con lo que se espera de ellos. Por esta misma razón y porque a pesar de todo están deseando estar a la altura de estas expectativas, están tensos y estresados.

Puede incluso darse el caso de que estés tenso hasta cuando estás solo. Estás tenso porque tienes la sensación de estar bajo constante presión. Algunos síntomas de esta tensión son:

  • Pulso acelerado
  • Dolencias físicas
  • Sudores
  • Manos sudorosas
  • Una sensación de asfixia

La tensión permanente puede traer como consecuencia otras dolencias físicas al cabo de cierto tiempo. La tensión hace que todos músculos se tensen hasta tal punto que bajo esa presión van a acabar doliéndote. Los dolores que puedes llegar a sufrir entonces son por ejemplo una sensación de presión en el pecho o dolores de estómago. Los dolores de cabeza también pueden ser la consecuencia de una tensión prolongada de todo nuestro cuerpo.

Pérdida de energía

Tal y como ya hemos comentado anteriormente en relación al síntoma de los trastornos del sueño, cuando existe una depresión también puedes sufrir una pérdida de energía. Una pérdida de energía viene con frecuencia como consecuencia de los síntomas de depresión. La combinación, por ejemplo, del hecho de no tener ganas de hacer nada en absoluto, de tensión y de una gran falta de autoestima, puede tener como consecuencia la pérdida de energía. Cuando padeces esa pérdida de energía, puedes sentir que tienes menos ganas de llevar a cabo ciertas actividades. Vas a preferir pasarte el día en la cama.

Debido a que sufres esta tensión prolongada, también hay muchas probabilidades de que tampoco tengas ya ganas de emprender cosas con tus amigos. Tienes miedo de que te juzguen. Así, después de haber emprendido alguna actividad social, algunas personas que sufren depresión empiezan a preocuparse por todo lo que puedan haber hecho mal; por lo tanto desde un principio van predispuestos a que no les sea nada agradable emprender cualquiera de estas actividades. Si te sientes identificado con este perfil, existen muchas probabilidades de que en estos casos acabes eligiendo la opción de ‘la mínima resistencia’ y en consecuencia que no quieras salir de casa. De esta forma, ya no necesitas estar preocupado por lo que puedas haber hecho mal y eliminas el riesgo de tener que estar preocupándote y angustiándote por esa actividad que podrías tener que llevar a cabo.

Puede que en un principio esto parezca una buena solución para no tener que estar angustiado o preocupado, ya que esto te puede permitir que provisionalmente tu mente tenga algo de descanso. Sin embargo podemos observar que en estos casos mucha gente, en vez de conseguir que su mente descanse, acaben angustiándose por muchos otros motivos.

Lentitud o agitación

Además de los síntomas de la depresión, también puedes sentir lentitud o agitación a nivel de tus funciones motrices. Por ejemplo, puedes observar que físicamente reaccionas con más lentitud o que tus reflejos son más lentos. También puede que ocurra lo contrario, puede ser que tengas la sensación de no poder estarte quieto o de no poder controlar correctamente tu cuerpo. Tu cuerpo está en una especie de fase de hiperactividad y sientes que has perdido el control sobre él. Los síntomas de lentitud de las funciones motrices pueden entre otros ser los siguientes:

  • Quedarse horas mirando al vacío
  • Perder la noción del tiempo durante horas sin hacer nada

Los síntomas de agitación cuando nuestro cuerpo está con un exceso de actividad pueden ser los siguientes:

  • No poder estarse quieto
  • Hablar muy rápido
  • Hacer movimientos bruscos con las manos y con los pies

Esta agitación se suele definir también como la agitación de las funciones motrices.

Disminución o ausencia de los impulsos sexuales

En este caso, se trata de uno de los síntomas de la depresión más destacados. Cuando estás deprimido, tu libido puede llegar a disminuir de forma considerable. No te encuentras bien y prefieres pasar el día en la cama. Además has perdido tu autoestima o la tienes por los suelos, por lo que a menudo te es difícil abrirte completamente a tu pareja. Esto puede llegar a ser tanto en el plano emocional como en el físico. Y la consecuencia puede ser una disminución notable de la libido o menos deseo sexual.

Síntomas de la depresión: ¿Un tets de depresión gratuito?

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