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¿Influencia de las hormonas?

La depresión y la aparición de la depresión vienen acompañados de una alteración en ciertas hormonas en el organismo, en concreto la serotonina, la dopamina, la noradrenalina, la endorfina y el cortisol. Por lo tanto el vínculo entre la depresión y la mente es muy fuerte. Una alteración de estas hormonas puede conducir a la aparición de la depresión.

Mente                                                         <=>                                            Cuerpo

En el pasado, se solía pensar que la mente y el cuerpo eran dos cosas distintas y que se podían separar la una de la otra. Nuestra mente era nuestra parte de lo divino y nuestro cuerpo nos había sido otorgado para vivir en este mundo terrenal. Hace ya mucho tiempo que hemos abandonado este punto de vista. Tras la lectura del artículo principal dedicado a la depresión o de algunos artículos relativos a la depresión, resulta evidente que el cuerpo y la mente no pueden ser considerados por separado.

Pasado cierto tiempo, la depresión puede llegar a tener cierta influencia sobre las funciones físicas, como lo pueden ser las agujetas, pero también puede suceder a la inversa. Piensa por ejemplo en una enfermedad crónica y vivir diariamente con esta enfermedad. Al cabo de un tiempo puede aparecer la depresión.

Para captar mejor el concepto del vínculo entre el cuerpo y la mente, a continuación vamos a explicar más en detalle cómo es el funcionamiento de las hormonas que hemos mencionado en el párrafo anterior.

La serotonina, hormona del sueño y de la felicidad

La serotonina está fundamentalmente a cargo de nuestro ritmo del sueño y de nuestra sensación de satisfacción. Ésta es la razón por la que la serotonina se conoce también cómo la hormona de la ‘felicidad’. La serotonina no sólo contribuye a nuestro buen humor sino que también es la que se encarga de que retengamos las cosas. Por lo tanto es a la serotonina a quién debemos agradecer nuestra buena memoria.

Además, la serotonina también contribuye a la cantidad de felicidad que experimentamos. Además de los síntomas físicos, la serotonina también ayuda a ciertas funciones del organismo, como lo pueden ser una buena presión arterial o un buen ritmo del sueño. Si sucediese que la cantidad de serotonina fuese insuficiente, podríamos empezar a padecer trastornos del sueño. Esto también puede implicar tanto la conciliación del sueño como las demás fases del sueño. Las personas que padecen depresión suelen sufrir a menudo trastornos del sueño. La serotonina se puede encontrar también en ciertos alimentos cuyo consumo puede influir favorablemente a que te sientas mejor. De todos ellos el más conocido es sin duda el chocolate.

Sin embargo algunas situaciones pueden desencadenar un desajuste completo o transitorio de la serotonina por lo que podría llegar a producirse una falta de serotonina. Por ejemplo:

  • Estrés constante durante largos períodos de tiempo
  • Síndrome pre-menstrual
  • Depresión

Los síntomas físicos de la depresión pueden también ser debidos a este desajuste y alteración de la serotonina. De este modo, podemos padecer hiperfagia, dolores de cabeza o problemas de concentración si nuestro organismo deja de producir serotonina como corresponde. Por lo tanto, puesto que es la causa de una gran parte de los síntomas de la depresión, la serotonina puede contribuir seriamente a la aparición de una depresión.
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El dolor desaparece y la aparece la euforia gracias a la endorfina.

Las endorfinas son las hormonas que en nuestro organismo desempeñan la función de analgésico. Tu cuerpo las utiliza para volver a una situación de reposo y de alivio después de haber experimentado dolor. Por otra parte, las endorfinas también van a preocuparse de que sufras menos dolor para que tu cuerpo pueda superar ese dolor.

Al igual que sucede con la serotonina, las endorfinas contribuyen a un sentimiento de alegría y de euforia. En ciertas situaciones, uno se siente relajado y eufórico, ya que las endorfinas reprimen el posible dolor y colaboran junto con las otras hormonas para que nos podamos sentir bien.

También podemos encontrar las endorfinas en otra amplia variedad de situaciones que son consideradas como ‘felices’ para nuestro organismo. Piensa por ejemplo en un orgasmo. Durante las relaciones sexuales se libera una gran concentración de endorfinas. Esta hormona va a enviar a nuestro cerebro una señal de satisfacción. También podemos llegar a suscitar este tipo de reacción estando activos. Por ejemplo haciendo deporte. Al cabo de un rato practicando alguna actividad puedes empezar a notar cómo tu cuerpo y tu mente consideran el deporte como algo gratificante y que te sientes bien después de haber practicado cualquier deporte. Algunas personas incluso se sienten mal si ya llevan varios días sin practicar ningún deporte. Esto es debido a la secreción de endorfinas. Las endorfinas también se pueden liberar cuando practicamos deporte para así garantizar que nos sintamos satisfechos y felices. Si disminuimos la práctica del deporte o lo dejamos de repente, puede incluso ocurrir que nuestro organismo tenga que ‘desintoxicarse’ de esta secreción sana de hormonas.

Las endorfinas, al igual que sucede con la morfina, pueden dar lugar a cierta dependencia o adicción. Puedes mal acostumbrarte al sentimiento agradable suscitado por la secreción de endorfina. Debido a que estas hormonas provocan una gran sensación de satisfacción y de bienestar, cualquier desajuste en ellas puede verse acompañado de un sentimiento depresivo.

Por otro lado, si eres depresivo puede que padezcas más dolor. Ésto es debido a que se produce una alteración de la producción de hormonas, y éstas a su vez dejan de luchar con la misma eficacia contra el dolor. Puede suceder que entonces tu cuerpo tenga la impresión de no poder encontrar alivio, lo que a su vez puede poner en marcha los sentimientos depresivos.

Recompensa y estimulación gracias a la dopamina y la noradrenalina.

La psicología cognitiva nos ha enseñado que como ser humano tenemos tendencia a manifestar un comportamiento por el cual esperamos ser recompensados. Es aquí donde dopamina y la noradrenalina entran en acción. De hecho, estas dos hormonas van a ayudarte a lo largo del aprendizaje de un nuevo comportamiento y a reforzar este comportamiento para que acabe transformándose en un hábito.

A pesar de que estas hormonas podrían ser de más ayuda, puede que en ocasiones estas hormonas estén recibiendo un mensaje erróneo y acaben fomentando el refuerzo de malos hábitos. Tu cerebro envía lo que es recompensado y lo que no lo es, de manera que tu organismo pueda producir tanto dopamina cómo noradrenalina. Sin embargo si estimulas los malos hábitos, que te van a parecer gratificantes, la dopamina y la noradrenalina van a proceder a reforzar también estos hábitos como si fuesen buenos. Por ejemplo fumar: Fumar no es bueno para el organismo, pero sin embargo a mucha gente le es muy difícil dejarlo. Es sencillamente porque consideran que fumar es gratificante y ese es el mensaje que reciben las hormonas. Pero cuando deciden intentar dejarlo, ésto no suele proporcionarles un sentimiento positivo ya que el organismo ha dejado de recibir su recompensa.

También encontramos la dopamina en las drogas y otras sustancias. Con las drogas se suele desarrollar una adicción o dependencia, ya que la dopamina que contienen dichas sustancias va a premiar a tu organismo por haberlas consumido. Una carencia de dopamina puede igualmente estimular la dependencia. Lo que sucede es que vas a ir en búsqueda de otras sustancias para poder nivelar tu tasa de dopamina. He aquí algunos ejemplos de sustancias que contienen dopamina y que por lo tanto pueden llevar a una adicción o dependencia:

  • Drogras
  • Alcohol
  • Tabaco

Además del efecto gratificante de estas hormonas, la dopamina y la noradrenalina también ayudan a mejorar la memoria, obtener mejores resultados de rendimiento y experimentar una sensación positiva.

He aquí algunos síntomas de la depresión:

  • Trastornos de la memoria
  • Problemas de concentración
  • Pesimismo, malhumor

Estos síntomas de la depresión son la consecuencia de un desequilibrio en la dosis de dopamina y de noradrenalina en nuestro organismo. No sólo una carencia de estas hormonas puede ser el desencadenante de estos síntomas, sino que también una producción excesiva de estas mismas hormonas puede ser peligrosa para el cerebro. A largo plazo, por ejemplo, las drogas pueden ser las causantes de lesiones en tu cerebro ya que las sinapsis se fragmentan. Estas sinapsis mueren debido a la sobreestimulación, causando el empeoramiento de tu memoria y inhibición. La dopamina y la noradrenalina contribuyen también a varias funciones físicas. En el caso de que haya un problema con la producción de ambas hormonas, puedas experimentar eventualmente los síntomas siguientes:

  • Palpitaciones
  • Tensión
  • Angustia

Si ya has consumido drogas o has visto un documental sobre ellas, puede que sepas reconocer estos síntomas en las personas que tengan un serio problema con la drogodependencia.

El cortisol, la hormona del estrés

La indefensión aprendida es uno de los procesos de la depresión. Cuando estamos pasando por una depresión, a menudo nos sentimos indefensos porque tenemos la sensación subjetiva de ser incapaces de cambiar nada a una situación determinada. Lo que llevamos a cabo nunca está suficientemente bien hecho. La situación nunca volverá a ser como querríamos que fuese. Por lo que al cabo de cierto tiempo bajo esa presión, nuestro cuerpo va a reaccionar a este sentimiento aumentando la producción de cortisol, hormona del estrés, en nuestro cortex suprarenal (Sapolsky, 2001).

El cortisol, la hormona del estrés, también puede aparecer en los casos de burnout. En este caso una vez más, la producción de cortisol es uno de los fundamentos de la aparición del burnout. En este sentido, la depresión y el burnout van lo uno con lo otro. A pesar de que, en ambos casos, podamos estar refiriéndonos a una alteración de la producción de cortisol, también podemos observar diferencias significativas entre las dos enfermedades. En el caso del burnout, se trata de una carencia del cortisol. Ésto viene a significar que se han segregado ya grandes cantidades de cortisol por lo que el organismo no puedo seguir produciéndolo. Por lo tanto, debido a que nuestro cuerpo ya no puede hacer frente al ‘sobreactividad’, nos vamos a sentir agotados, sin fuerzas, débiles. En otros términos, le hemos exigido a nuestro cuerpo demasiado durante demasiado tiempo, y el resultado es que éste va decidir por su propia cuenta tomarse un período de descanso. En el caso de la depresión, es justamente lo contrario. Si estamos con depresión, el nivel de cortisol en el organismo se mantiene demasiado elevado. Por lo tanto nos vamos a sentir constantemente bajo presión. Ésto contribuye a que se origine un comportamiento de constante preocupación. Al estar nuestro organismo en actividad constante y excesiva, es difícil llevarlo a una fase de descanso. Ésto viene a ser lo mismo para la mente.

Mediante la producción de cortisol, podemos distinguir 3 fases de depresión:

  • Degradación del hipocampo
  • Desaparecen los sentimientos positivos
  • Desaparecen los sentimientos negativos

En la primera fase, el cortisol va a afectar al hipocampo. Este hipocampo es el encargado de asegurar la concentración y la reflexión; es un centro cerebral en el que se pueden conservar los recuerdos. Debido a que algunas células del hipocampo van a capturar con más rapidez el cortisol que las de otra parte del cerebro, éstas primeras pasan a una fase de ‘sobreactividad’ y por ello son eliminadas. Éste 25 % de células del hipocampo van a inmovilizarse por sí solas, lo que dará lugar a trastornos de la memoria y de concentración.

En la fase siguiente, otros centros del cerebro van a inmovilizarse a su vez, ésto debido a que tu organismo detecta una ‘sobreactividad’. El siguiente en inmovilizarse es el cortex prefrontal izquierdo. Este cortex es el que se encarga de los sentimientos agradables y positivos. Si eres feliz, entonces este cortex va a comunicar a tu organismo que eres feliz. Sin embargo, al cabo de cierto tiempo, este cortex se va a detener, por lo que nos vamos a sentir constantemente tristes, decaídos y dejaremos de reírnos incluso por cosas agradables.

En la última fase, nuestro cortex prefrontal derecho también va a sufrir la sobre-producción de cortisol. Este cortex asegura las experiencias de los sentimientos negativos. A veces podemos escuchar a personas con depresión decir lo siguiente: «Ya no me acuerdo de nada» o «ya no siento nada». Ésto se debe a los sentimientos negativos que proporciona el cortex cerebral derecho, y si éste se detiene, tenemos la impresión entrar en un estado de apatía.

Puesto que ya sabemos que la indefensión adquirida es un problema significativo cuando se trata de una depresión, vamos a orientar la ayuda en ésta dirección. En el tratamiento de una depresión, a menudo se trata de volver a estimular y motivar a la gente con el objetivo de que puedan volver a tomar decisiones y puedan elegir por sí mismas. La terapia se basa en técnicas que permiten romper el círculo vicioso de la indefensión adquirida.

¿Influencia de las hormonas: un test de depresión?

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